Los documentales suelen hablar de sociedades alejadas o de animales salvajes. Nos cuentan sus comportamientos y como se relacionan. Pero no hay documentales que hablen de las relaciones y, sobre todo, de las personas que conviven en un gimnasio.
El tema da mucho para hablar y se podrían hacer incluso enciclopedias bien detalladas de cada tipología de persona. Con la curiosidad de conocer las experiencias de las personas que van al gimnasio preguntamos qué prototipos existen en un gimnasio y encontramos respuestas de todo.
Si diéramos un pasito más, ¿Cómo podríamos describir la vida de un gimnasio? No se trata solo de hacer ejercicio, y por eso vivir un gimnasio incluye estar en contacto con un montón de gente con sus historias personales.
Ya des del principio encontramos una singularidad: ¿Cuánta gente quiere ir al gimnasio y por eso se apunta pero después no va? No vayamos a extender la culpabilidad por allí pero un paso es apuntarse y el otro es ir, y no siempre van juntos.
Una vez dentro, deberemos orientarnos en el lugar. Habrá los que no tienen ni idea y los que saben demasiado. De los primeros sacaremos conclusiones rápidas sobre qué es lo que no debemos hacer mientras que los segundos aprenderemos mucho pero agotaremos la paciencia.
Entre las diferentes actividades que haremos veremos cómo algunos nos intentan ayudar, otros simplemente nos dejan en ridículo, y de otros pensaremos que hacen el ridículo. Habrá los que van a la suya, los que se meten en todo, los que no hacen nada y los que no paran.
Sobreviviremos fácilmente a estas situaciones y con la ayuda de buenos consejos sacaremos mucho partido de ir al gimnasio y ponernos en forma. Nuestro cuerpo es muy importante y nuestra salud fundamental.
Sin un cuerpo sano no podremos tener una mente sana, aunque a veces veamos demasiada locura en el gimnasio. Hay que encontrar el equilibrio entre mente y cuerpo y el gimnasio es el sitio idóneo. ¿Y tú? ¿Cómo lo consigues?


















